“Un sueño profundo y reparador restablece el equilibrio de la serotonina.”
Durante el día, acumular al menos una hora de luz natural, aunque sea en breves periodos, optimiza la producción de serotonina. Por la noche, atenúa las luces: un ambiente suave, como el del atardecer, prepara el cuerpo para la relajación. Esta transición le indica al cerebro que convierta gradualmente la serotonina en melatonina, la hormona del sueño.
Un sueño profundo y reparador completa este círculo virtuoso: restablece el equilibrio de serotonina y mejora la energía y el estado de ánimo al día siguiente. Otra herramienta muy eficaz es la naturaleza. Caminar entre los árboles, sin teléfono ni auriculares, estimula la producción de serotonina, reduce el estrés y regula el sistema nervioso. Esto se conoce como «shinrin-yoku», el famoso «baño de bosque» japonés. Además, las coníferas liberan fitoncidas, que ayudan a fortalecer el sistema inmunitario. TJ Power recomienda tres salidas semanales: solo tú, tu respiración y la tranquilidad del bosque.
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