Estas son las consecuencias de acostarse con el/la… Ver más

El contacto físico es fundamental: «Un abrazo de tres a cinco segundos es suficiente para desencadenar una oleada de oxitocina», recuerda el entrenador británico. ¿Y lo mejor? No eres el único que se beneficia. Incluso a distancia, nuestras interacciones hacen circular la oxitocina: un simple mensaje de texto no basta, pero escuchar una voz, ya sea por teléfono o videollamada, estimula inmediatamente su producción. Pero la oxitocina no depende únicamente de los demás: ser positivo contigo mismo es igual de importante, recuerda TJPower. Elogiarte en lugar de criticarte, reconocer tus éxitos, es como una pequeña revolución para el cerebro. Por el contrario, la comparación constante en las redes sociales erosiona la confianza e inhibe la producción natural de oxitocina. Otro aliado del bienestar es la gratitud. A menudo, nuestros pensamientos se centran en lo que falta o en lo que está mal. Cultivar el aprecio y expresar gratitud —por ejemplo, recordando tres cosas positivas del día antes de acostarte— calma la mente y te ayuda a ver la vida desde una perspectiva más amable y optimista.

En tu plato,
prioriza los alimentos integrales y mínimamente procesados. La oxitocina no se produce directamente a partir de lo que comemos, pero para que circule correctamente, el cerebro necesita estar sano. Los carbohidratos refinados (azúcar, pan blanco, pasteles, refrescos, cereales procesados, zumos de frutas, etc.) provocan picos bruscos de azúcar en sangre, lo que aumenta la inflamación, el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina: los tres enemigos del cerebro, recuerda la Dra. Georgia Ede.

También conviene evitar los aceites vegetales refinados (girasol, maíz, soja, colza, etc.), ricos en ácido linoleico (omega-6) y fácilmente oxidables. Su consumo excesivo, junto con los ácidos grasos omega-3, aumenta la inflamación cerebral. «La mayoría de estos aceites no habrían existido antes de la Revolución Industrial: extraer y refinar aceite de maíz, de pepita de uva u otros aceites vegetales era prácticamente imposible sin maquinaria y productos químicos», señala el psiquiatra. Por último, evite los alimentos ultraprocesados, que suelen estar repletos de estos ingredientes, son bajos en micronutrientes y contienen aditivos que debilitan el cerebro y alteran el equilibrio emocional.

Mantén un estado de ánimo positivo y altos niveles de energía con la serotonina.
Discreta pero esencial, la serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, regula el estado de ánimo, la energía y el sueño. ¿Su principal desencadenante? La luz del día. Al despertar, disfrutar de un café en el balcón, salir al jardín o dar un breve paseo, incluso en invierno, envía una poderosa señal al cerebro. TJ Power recomienda de cinco a diez minutos bajo un cielo despejado, quince minutos en días nublados y hasta treinta minutos cuando el cielo está muy cubierto. Pasar tiempo al aire libre a la hora del almuerzo prolonga este efecto revitalizante.

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